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El lanzamiento de la Plataforma Europea de Lucha contra el Sinhogarismo ofrece una oportunidad para que la UE erradique el sinhogarismo. Housing First es un enfoque que ha funcionado en Finlandia y que podría extenderse a otros lugares.

David Bagshaw, 21 de mayo de 2022

En el marco de la Presidencia portuguesa del Consejo Europeo de 2021, la Unión Europea lanzó la Plataforma Europea de Lucha contra el Sinhogarismo. La Plataforma reúne a los Estados miembros, las instituciones de la UE y la sociedad civil para «trabajar juntos para acabar con el sinhogarismo de aquí a 2030, promoviendo políticas basadas en un enfoque centrado en la persona, dirigido a la vivienda e integrado.» Esta acción garantiza que la UE cumpla con el Pilar Europeo de Derechos Sociales, un conjunto de 20 principios que se acordaron en 2017 para que Europa sea «más justa, inclusiva y llena de oportunidades.» El pilar 19 se refiere a las personas sin hogar, declarando: «Se facilitará el acceso a una vivienda social o a una ayuda a la vivienda de buena calidad a quienes la necesiten. Las personas vulnerables tienen derecho a una asistencia adecuada y a la protección contra el desalojo forzoso. Se proporcionará alojamiento y servicios adecuados a las personas sin hogar para promover su inclusión social».

Una iniciativa para abordar el problema de las personas sin hogar utilizando este enfoque centrado en la persona y dirigido a la vivienda ha tenido especial éxito. La iniciativa «Housing First», que se puso en marcha en Nueva York a principios de la década de 1990, para abordar el problema de los sintecho, especialmente entre las personas vulnerables, se ha extendido desde entonces por todo el mundo. Se basa en el principio de que la vivienda debe ser un punto de partida y no un objetivo final para ayudar a acabar con el sinhogarismo. Los métodos más tradicionales de lucha contra el sinhogarismo consisten en conseguir que las personas estén «preparadas para la vivienda» antes de poder ser realojadas. Este enfoque tradicional suele requerir que los drogadictos o alcohólicos estén sobrios antes de poder ser realojados. Housing First adopta el punto de vista opuesto. En particular, se dirige a las personas sin hogar que tienen grandes necesidades de apoyo y corren el riesgo de quedarse sin hogar a largo plazo. Esto incluye a los consumidores de drogas que necesitan rehabilitación y a las personas con problemas de salud física o mental de larga duración, entre otras cosas.

Finlandia ha tenido especial éxito en la utilización de la idea de «Housing First» para abordar el problema de las personas sin hogar. El gobierno finlandés introdujo el enfoque Housing First en 2007. Las estadísticas muestran que a finales de la década de 1980 había alrededor de 19.000 personas sin hogar en el país. En 2019, la cifra comparable era de 4.500, de las cuales menos de 1.000 se contabilizaban como personas sin hogar de larga duración (personas que han estado sin hogar durante más de un año o que han estado sin hogar repetidamente durante un periodo de tres años). Además, se ha erradicado casi por completo el fenómeno del «sueño sin techo», ya que sólo funciona un albergue de emergencia en la capital, Helsinki.

A partir de 2022, el Gobierno finlandés pretende erradicar el sinhogarismo para 2027. Su programa de gobierno afirma: «Reduciremos a la mitad el número de personas sin hogar durante la legislatura y erradicaremos el sinhogarismo en dos legislaturas, es decir, para 2027. Seguiremos actuando según el principio de ‘Housing First’, que ha demostrado su eficacia».

El modelo finlandés no se limita a dar un hogar a los sintecho, sino que también se les apoya con solicitudes de empleo y se les enseña habilidades como la limpieza y la cocina. Por supuesto, contar con un sistema de apoyo de este tipo es caro. Finlandia ha gastado unos 250 millones de euros en viviendas y en la contratación de personal de apoyo. Sin embargo, también calculan que el programa Housing First ahorra una media de 15.000 euros por persona al año en servicios sociales y atención sanitaria de urgencia por cada persona sin hogar que se encuentra en una vivienda con apoyo.

Incluso antes de que se anunciara la iniciativa de la UE para hacer frente al sinhogarismo, otros países querían seguir el ejemplo de Finlandia en el uso del método Housing First. Los tres proyectos que ganaron el premio de la UE para acabar con el sinhogarismo en 2021 utilizan Housing First como parte de su estrategia. Estos proyectos de la República Checa, Italia y Portugal se han beneficiado de la financiación de la UE y deberían utilizarse como ejemplo de cómo la nueva Plataforma de la UE podría financiar proyectos que marquen la diferencia sobre el terreno. Varias ciudades alemanas también han llevado a cabo con éxito proyectos de Housing First. El proyecto FiftyFifty de Düsseldorf ha tenido el suficiente éxito como para recibir el apoyo financiero del Ayuntamiento, y los investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas Alice Salomon de Berlín están supervisando proyectos piloto en Berlín y Hannover con el objetivo de desplegar Housing First en ambas ciudades.

Los Países Bajos también han tenido éxito en la realización de proyectos piloto de Housing First en varios municipios durante la última década. Estos proyectos piloto han conseguido reducir el número de personas sin hogar de larga duración y con necesidades complejas, aunque a nivel nacional el número de personas sin hogar sigue creciendo. A partir de las pruebas de estos proyectos piloto, ahora se reconoce que Housing First debería ser el enfoque principal en todo el país. La cuestión es si el gobierno holandés está dispuesto a destinar los recursos necesarios para ello. El ejemplo de Finlandia demuestra que se necesita una gran inversión de capital para disponer de suficientes viviendas sociales, de modo que se consiga reducir a largo plazo el número de personas sin hogar.

Aunque la ambición de la UE de erradicar el sinhogarismo es digna de elogio, la ejecución de este programa será sin duda difícil. Las autoridades locales suelen ser las que proporcionan las viviendas sociales, por lo que la UE y las autoridades nacionales deben proporcionar una orientación estratégica sobre cómo pueden cooperar y garantizar que haya una respuesta conjunta y que se financien las áreas adecuadas. Además, la afluencia de refugiados de la guerra de Ucrania pondrá aún más a prueba los servicios locales. El enfoque «Housing First», que consiste en proporcionar un alojamiento incondicional y construir un sistema de apoyo en torno a él, cuesta dinero por adelantado, pero ahorrará dinero a largo plazo y, por tanto, debe ser prioritario. Además, pone en primer lugar la salud y el bienestar de los más vulnerables y garantiza que cuenten con el mejor apoyo posible, permitiéndoles en última instancia recuperar sus vidas mediante la provisión de una vivienda.

Picture: Homelessness © islandworks/Pixabay
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